sábado, 20 de septiembre de 2014

Va bene.

Mi primera semana en Italia y ya entiendo más o menos el italiano y chapurreo algunas frases y palabras.

Aquí la gente me cuida mucho. En realidad nos cuidamos entre todos, es lo que queda cuando nos encontramos solos en un país extraño. Somos casi una familia.

Hoy he visitado por primera vez la Città Alta y, aunque no lo pueda probar porque no he visto mucho, creo que he venido a la ciudad más romántica de Italia. Estoy deseando verla nevada en invierno.

Ha sido la semana de las primeras lavadoras, primeros pinitos en la cocina, limpiezas, trayectos en coche con italianos al volante y, por supuesto, salidas. Aquí no se para: llueva, tengas clase al día siguiente o cierren antes de lo que estamos acostumbrados, SIEMPRE hay algún plan.

Todo aquí es muy diferente. Mi calendario hasta febrero promete y, de momento, nada me ha decepcionado. Y sólo acabo de empezar.

Buonanotte.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Still alive.

Sigo viva.

De momento.

No haber tenido tiempo ni fuerzas para escribir hasta ahora es buena señal, lo sé, pero ojalá todo el cansancio y el ajetreo hubiese sido a causa de salidas, cervezas y diversión.

La llegada fue desastrosa: mi vuelo vino con cinco horas de retraso, todo el día malgastado en el aeropuerto muriendo de nervios por llegar.
Al menos se compensó al llegar y ver el pedazo de piso que tenemos (aunque sin salón) y conocer a mi encantadora compañera de piso (nos falta una tercera compañera por llegar).
Mi habitación es tan inmensa que me siento un poco sola en ella, pero supongo que pasaré poco tiempo en casa y que me vendrá bien si vienen visitas.
No he limpiado más en toda mi vida y mis riñones y espalda me lo van a estar recordando al menos una semana, estoy hecha polvo.

Aún no he conocido a muchos erasmus porque mi padre decidió venir conmigo el primer día e irse al siguiente para ayudarme a instalarme y hablar con el casero, un abogado loco con un sentido del humor bastante raro que nos ha querido colar más dinero de la cuenta (estos abogaos...). De los erasmus que ya he conocido: todos geniales. Con la que más encajo en personalidad es con mi compañera de piso, pero con los demás seguro que lo pasamos bien a la hora de salir.

Hoy en el primer día de clase ha venido la mala noticia: no puedo cursar una de las asignaturas previstas porque la han cambiado al segundo cuatrimestre. La mala pata de venir de erasmus el último año es no tener muchas asignaturas donde escoger y sólo he encontrado UNA que coincide en PARTE con una de las de mi universidad. Si no me la firman voy a tener que volverme a Sevilla por no alcanzar el mínimo de créditos.

Así estoy. Sólo me queda esperar y aprovechar al máximo el tiempo aquí por lo que pueda pasar.

Pero eh, que no todo ha sido malo, que aún no os he hablado de la COMIDA. La mejor pasta y los mejores helados que he probado en MI VIDA. Si tengo que volver a Sevilla rodando, correré el riesgo. También existe una cosa muy curiosa aquí: el aperitivi. Lo hay en casi todos los bares y consiste en que te pides un cóctel (italiano o los de toda la vida) y puedes comer de los aperitivos que tiene el bar de forma infinita hasta las nueve de la noche. Yo le llamo la happy hour de gordos, y ME ENCANTA.

De la noche bergamesca aún sé poco, solo he paseado. La ciudad baja de Bérgamo es bastante europea, dicen que lo bonito de la ciudad es la parte alta, que es la parte antigua. Ya desde abajo se la ve de lejos y promete. Estoy deseando ir.

Ojalá se arregle todo, sería como quitarle un caramelo de la boca a un niño.

¿Continuará?