miércoles, 29 de octubre de 2014

Ajetreo.

Con el acelerador puesto. Las semanas, para mi desgracia, pasan volando.

En dos semanas partimos al viaje más importante del año: el evento nacional en Roma. A este paso llegaremos en un abrir y cerrar de ojos y marcará justo la mitad de mi Erasmus. 

Llena de sensaciones contradictorias: como si llevase aquí toda la vida y, al mismo tiempo, parece que fue ayer cuando llegué. Como si las personas que acabo de conocer fuesen, algunos, mi propia familia o mis mejores amigos de toda la vida.

Dentro de poco llegan las primeras despedidas. Viajes que se acaban sin ni siquiera haberlos comenzado. Gente que se enamora de gente que también lo hacía justo un año atrás en tu misma situación de otras personas. Gente que se queda, gente que pasa y gente que nunca llegas a conocer.

Mientras tanto, a disfrutar. 

domingo, 19 de octubre de 2014

Fin de semana en la montaña.

Un fin de semana intenso donde los haya. Repleto de anécdotas, bailes, risas y algún que otro trauma irreversible, qué vamos a hacerle.

La convivencia hace que nos conozcamos más entre nosotros y que conozcamos a gente nueva y de otros países con los que normalmente no tienes demasiado trato y con quienes al final acabas compartiendo cervezas, vino y bailes hasta las tantas de la madrugada.
También empiezas a saber diferenciar y apreciar a la gente que organiza eventos Erasmus  para conocer a gente de fuera, ayudarlos e intentar que lo pasemos mejor durante nuestra estancia de las que organizan las cosas con el único objetivo de dar morbo a sus aburridas vidas y, si cuela, tener sexo.

Aún así el balance es positivo, como siempre hasta ahora. Llego a casa llena de agujetas de bailar y hacer senderismo, ojeras de haber dormido poco, la cámara llena de fotos y la memoria de bonitos recuerdos.


Acabamos el fin de semana con una cena en Bérgamo con algunos de los Erasmus milaneses, con los cuales vamos a compartir más de un viaje y escapada. Hablar con algunos de ellos me ha hecho ver la gran diferencia entre irte de Erasmus a una ciudad grande y a una pequeña, y de la suerte que he tenido en escoger esta preciosa y pequeña ciudad. 




 Y él , otra persona interesante a quien tengo que dejar de conocer por las jodidas circunstancias. 


sábado, 11 de octubre de 2014

Primer mes.

Toda mi vida pensando que era demasiado "despegá" y, ahora que estoy lejos, me acuerdo de cada una de las personas que de verdad me importan y que no tengo a mi lado.
Toda mi vida pensando que la distacia es el olvido y, al final, simplemete te da perspectiva (que no es poco).
Toda una vida equivocándome.

Aprovecho mis días en ser más yo y en sólo serlo con quien más me apetece. A perdonar todos mis errores y los de los demás, la distancia los hizo casi insignificantes. A ver, a conocer, a descubrir, a aprender. A vivir.

Todo esto se junta con la gran contradicción de saber que cuando llegue el día me va a costar la vida despegarme de aquí: de mi nueva casa, mi independencia, ese poquito más de libertad adquirida y de mi nueva gente.
Nunca antes me ahogó tanto el paso del tiempo.
Intento aprovechar al máximo mientras espero a lo que queda por venir.

Mi siguiente parada ha sido El Lago di Garda. Un viaje más íntimo, tres chicas con los ojos hinchados de tanto madrugar. Entre bostezos, ronrisas. Sonrisas y muchas fotos.

sábado, 4 de octubre de 2014

Viento en popa a toda vela.

Viento en popa, porque todo se acabó arreglando. Se acabaron los papeleos en la universidad y puedo cursar mi cuatrimestre normalmente y nos hemos asentado en el piso definitivamente tras la llegada de mi tercera compañera de piso. Ahora puedo empezar a disfrutar de todo plenamente.

A toda vela, porque los sentimientos, las emociones y la diversión van en crescendo a medida que paso casa minuto aquí. Tengo las mejores compañeras de piso/amigas/familia de todo Bérgamo. Ni que volver a mencionar tengo al resto de Erasmus y a las italianas e italianos que nos hacen la vida aquí más fácil sin ningún tipo de intención más allá que la de ayudarnos y que se han convertido en nuestros mejores amigos aquí. Además, está esa extraña sensación que recorre mi estómago y cabeza cuando lo veo y que hacía tantísimo tiempo que no sentía que casi parece que es la primera vez que me pasa.

Sigo viendo nuevas cosas y visitando nuevos lugares. Nuestra ruta por Lecco, Varenna y Morbegno merecía una especial mención aquí. Ha sido ese tipo de lugares a los que, al verlos, sientes que tienes que compartirlo con tus personas más queridas. Será una excursión obligatoria cuando vengan las visitas. Además, para acabar el viaje hicimos una ruta de cata de vinos en Morbegno, que nos sacaron todas las risas y carcajadas que nos faltaban para terminar un día PERFECTO.