domingo, 18 de enero de 2015

Someone's last night.

La gente se va marchando poco a poco de Bérgamo. Al primer semestre le quedan los días contados, al igual que a mi, 29 para ser exactos.
Sí, 29. Soy una de esas afortunadas que va a poder aprovechar el tiempo aquí un poco más, sin contar los que se quedan el curso entero, claro. Aunque, mirándolo por otro lado, voy a quedarme para ver a todos los que se marchan hacerlo y ver a todos los que llegan nuevos viviendo las cosas que nosotros, todos juntos, podríamos haber vivido.

Volvemos a estar las tres en el piso, aunque más que de piso ahora parecemos compañeras de biblioteca, pues nos pasamos los días allí. Es la época de exámenes más relajada desde que entré en la universidad, nos permitimos el lujo de salir a cenar e incluso de salir a alguna fiestecilla o tomar algunas birras. Dentro de muy poco acabarán los examenes y empezaremos la vida Erasmus otra vez en todo su esplendor y, ahora sí que sí, lanzándonos a cada cosa que nos surja sin dudarlo ni un segundo.

Rocío se va en dos semanas, aún no soy capaz de asumirlo. Pero antes tenemos el GRAN VIAJE del piso: Florencia. Tengo los nervios de punta (en el buen sentido) deseando que llegue el día, ya sabéis como soy para estas cosas. Nieves de momento parece que se queda hasta más o menos la fecha en que yo tengo el vuelo de vuelta, lo cual es perfecto porque no me imagino la casa con dos personas extrañas y sin ellas.

Quiero hacer tantas cosas en tampoco tiempo que espero, al menos, hacer las más importantes y sin arruinarme por el camino. Quizás haya un vuelo de ida y vuelta a Berlín, incluso.

Y bueno, qué cazzo, que parezco siempre que escribo un alma en pena cuando en el día a día no pueden estar yendo las cosas mejor. Soy muy feliz, aún con el sentimiento de derrota por lo poco que me queda para volver a mi rutina. Soy muy feliz y gran parte de esa felicidad es provocada por la gente que me rodea aquí. ¡A disfrutar con ellos de lo que queda!